
Papa subio con el abuelo y el padre Gonzalo al punto mas alto del Monasterio del Escorial sobre la basilica.


Claro que la historia ha sido levemente modificada respecto a la original. En lugar del capitán Pinkerton enamorado de una geisha de 15 anos con voz de mariposa y temeroso de tocar las alas que imposibilitaría a su ternura seguir volando, Mateo ha escuchado un príncipe galopando en su caballo en busca de una princesa encerrada en la torre. Las alegrías de las nupcias si han sido captadas, pero para Mateo eran un sueño del príncipe mientras dormía solitario delante del fuego.
En lugar de un americano volviéndose a su país para encontrar otra mujer y abandonando a su mariposa y su bebe, Mateo ha entendido un caballo del príncipe agotado de tanto cabalgar hacia la princesa y durmiendo durante una noche en la selva. En lugar de un tío de la japonesa monje budista enfadado por el cambio necesario de religión, Mateo ha visto aparecer una pantera, un oso y otros animales en el camino a caballo y en barco del príncipe.
En lugar de los miedos de Pinkerton hacia las costumbres japonesas, Mateo ha entendido un brujo que había encerrado a la princesa en una torre del castillo lista para ser rescatada. Al final, en lugar de un suicidio de Madam Butterfly con una daga, Mateo ha escuchado como el capitán se lleva al bebito en su barco de nombre Abraham Lincoln.
Sir John Barbirolli y el Coro y la Orquesta del Teatro de la Opera de Roma han debido hacer un buen trabajo, porque Mateo ha podido ir reconstruyendo la historia con sus estados de ánimo y sus sucesivos colores en las más de dos horas que dura.
Respecto a la razón para cantar, Mateo ya sabía que la forma de evitar el miedo es meterse las manos en los bolsillos y silbar y cantar como si no pasase nada, como muy sabiamente ha sido aconsejado por su amigo Maxi el Aventurero, del cual hablaremos otro día.










Koh Chang es una isla en el sureste de Tailandia. Hasta hace poco no había mucho turismo, pero la crisis de Phuket esta convirtiendo a esta isla en su sustituto. Se llega en ferry al norte de la isla y hay una pequeña carretera alrededor. Cuanto mas lejos del ferry hacia el sur mas salvaje es y menos explotada. En el sur sur hay un pequeño puerto desde el que salen barcos a las varias islas de la zona, las cuales no tienen carreteras ni aceptan coches, sino que solo tienen resorts a los que se llega por mar.

Hemos ido al zoo de Bangkok, el cual no es un zoo cualquiera; es más bien una ventana a la selva. Da más bien la impresión de que han construido la ciudad alrededor y respetado ese pedacito de realidad histórica. Un ultimo reducto denso en el que los animales se han guarecido acosados por el cemento arrasador.De hecho, hay una canal que lo cruza, exactamente igual que el resto de los canales que estructura a la ciudad. En el canal había monitores, esa especie de lagartos cocodrilo, y pitones, además de toda una serie de peces blancos, no se si lucios, grises y de colores, grandes y pequeños, igual que en cualquier canal, incluido el de nuestra casa y ese en el que vive Marta y del que cuenta que su gato una vez estuvo esperando a que llegara de trabajar dentro de una serpiente pitón. Después de horas de buscarlo, tuvieron que matar a la pitón y extraerlo de su estomago. Este episodio papa nos lo ha contado con el Principito de Saint Exupery regalo de Abu, en el que un adulto cuerdo confunde un sombrero con una serpiente boa que se ha tragado un elefante.
Las jirafas y cebras también parecían en su entorno. Las jirafas nos ofrecieron un intento de apareamiento y las primeras lecciones sobre cigüeñas parisinas a un niño de cuatro anos.
Ha sido muy cansado ver todo esto. Tan cansado que nos hemos ido a comer cangrejo a un lugar con música tailandesa y el brother y yo nos hemos quedado dormidos y hecho al papa cargar nuestros pesos inertes sobre sus dos pobres vértebras lumbares.
Papa ha dicho que no se puede todavia ir de Bangkok, que le quedan dos cosas importantes, una aprender taichi y otra comer cangrejo en salsa de curry amarillo y huevo.
